La era de las Nannys

>> miércoles, 4 de julio de 2012


Mi suegra siempre me decía que cuando tuvo a sus hijos chicos nunca se dio grandes lujos pero que sí siempre pagó una nana, y que así evitaba llegar a hacer las cosas de la casa y se dedicaba a disfrutar realmente a sus hijos…

Nosotros claramente sabíamos que necesitábamos una,  para que cuidara a las niñas cuando se enfermaran,  para que no me dieran las 22:00 de la noche cocinando casi todos los días de la semana ni tampoco las 02:30a.m. Planchando los días viernes y domingos, sí, nuestra vida, mi vida se había convertido en un caos absoluto, pero como es típico de los chilenos, quisimos postergar  lo inevitable y tratamos de tapar el sol con un dedo, mentalizándonos que había otras cosas “más” importantes,  que eran “más” necesarias y metiéndonos a presión que nosotros éramos “la Súper Familia”  que podríamos con todo por lo menos hasta diciembre que es donde llega a nuestro fin  la tan querida  “Era Preescolar”, mientras tanto el huracán “casa” nos seguía envolviendo y destruyendo todo lo que encontraba a su paso, así me fui viendo sin ganas de llegar a mi casa, histérica cada vez que mis niñas se enfermaban, rogando que no las devolvieran del jardín cuando tenían fiebre porque no tenia a nadie a quien recurrir para que las cuidara, llorando tan solo con ver la cantidad de ropa que tenía que planchar, dándoles comida a mis princesitas casi a las 22:00 de la noche cuando ni siquiera las había bañado (algo imperdonable en mi esquema materno) y ladrándonos con mi marido por las tareas “hogareñas” que todos los días nos teníamos que repartir y que cada día hacíamos con menos y menos ganas…

Hasta que nos decidimos y tal como mi suegra postergamos otras cosas, modificamos las prioridades y hoy me espera un rico queque para la once y estoy contando las horas por llegar a verdaderamente regalonear con mis princesitas a un hogar limpio y ordenado y pucha que nos, me ha cambiado la vida, solo espero que ella se sienta cómoda con esta multiloca familia y que nos siga cuidando y regaloneando hasta ahora porque yo me siento feliz de haberla encontrado.

3 comentarios:

Pamela MujeryMamá 5 de julio de 2012, 9:32  

Oh que rico, llegar a casa con tantas cosas listas, jeje.
me alegro, ojalá todo resulte de maravillas.
Saludos.

Lady Paper 24 de julio de 2012, 0:34  

Yo te entiendo muchisimo T^T.
La verdad nunca convencí a papá-Gato que era necesario, así que tuve que pagarle, de mi bolsillo, a mi vecina para que hiciera mantención al menos una vez a la semana y ¡Oh, bendición!
Pero ahora, que hemos tenido que entrar a pagar de nuestro bolsillo el dichoso jardin, ya no tengo dinero para ese "lujo". Yo sigo haciendo agua por todos lados, porque ya no tengo los sabados para hacer parte de las labores hogareñas, y hay que estudiar, hay que trabajar, no veo a las niñas despiertas y llego más tarde a casa... Llego tan muerta de cansancio que me duermo tratando de hacerlas dormir.
Las vacaciones fueron tan agradables en ese sentido, pues pude compartir tiempo que no puedo disfrutar con ellas, pero me da el cargo de conciencia todo el rato.
También pasa por un tema económico tod esto, es pagar por el tiempo que no se tiene D:

Bueno, supongo que debería dejar corriendo el tiempo, y ya veremos que pasa con el tema de la inestabilidad laboral también.
Saludos, Carmen ^_^

Vicky 3 de agosto de 2012, 15:14  

Carmen no había leido este comentario, que te puedo decir, solo que tengas paciencia sin duda que todo el sacrifio que estás haciendo tendrá su recompenza y podrás pagar a una persona para que te aliviane la carga y además podrás regalonear a tus pequeñitas tranquilamente sin la presión del estudio...
Te mando un abrazo grande cargado de buenas vibras!

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