Soy una Madre Imperfecta!

>> viernes, 29 de abril de 2011


En el corto trecho que he avanzado en mi camino de maternidad, he tenido que aceptar que estoy lejos de ser la mujer que imaginé que sería cuando fuera madre. He escuchado y leído mucho sobre el término “Madre imperfecta”, pero la verdad es que tengo que reconocer que inconsciente y secretamente yo quería ser todo lo contrario, una Madre Absolutamente Perfecta. “Afortunadamente” la vida muy sabiamente se encargaría de demostrarme que eso no sería posible. 

Desde que decidimos ser padres me concentré en convertir mi cuerpo en un lugar sano y seguro donde nuestro bebé creciera en las condiciones más optimas que yo le pudiese entregar, meses antes de embarazarme fuimos al médico, dejé de fumar, practiqué natación, teníamos contemplada nutricionista, dietas, ejercicios etc. Todo estaba perfectamente calculado, pero sucedió algo que no estaba en nuestra carta Gantt: “un embarazo múltiple”, lo que significó adiós a todo lo planeado, estábamos frente a un embarazo de alto riesgo donde lo más importante era el reposo y la tranquilidad. Recuerdo que en un control le pregunté muy preocupada al doc. Si había subido mucho de peso y me dijo que era lo que menos importaba jajajajajaj 

Cuando llegamos a la casa con las niñas me esforcé en atenderlas correctamente, mudarlas y darles de comer en los horarios y cantidades exactas, que el dormitorio estuviera con la temperatura adecuada, que no fuera a recibir más atenciones una que la otra, que no tuvieran tantas visitas, que las visitas no estuvieran enfermas, que sus horas de sueño fueran tranquilas y suficientes para su desarrollo etc., Uff me cansé solo de recordarlo y ni hablar en delegar tareas porque NADIE podría hacer las cosas tan bien como yo. Pero fueron ocurriendo infinitas situaciones que no estaban en nuestros planes, las que cada vez que sucedían me hacían sentir derrotada en mi tarea de madre y por lo tanto culpable.
Me autoimpuse llevar una mochila de culpas gigantesca, ya que todo lo que pasaba en mi familia (según yo) era mi culpa, si las niñas se enfermaban, si no comían, si se caían, si convulsionaban, todo absolutamente todo lo que les pasaba se debía porque yo no había realizado bien mi tarea de mamá, y así llegó un día que colapsé… tuve que estar a miles de kilómetros de mis hijas y de mi marido para comprender que nunca sería una madre perfecta y cuando pude asimilar algo que pareciera ser tan simple, me sentí libre, liviana, feliz… 

No sé cómo explicarlo, pero juro que algo pasó en mí, es como si mi paciencia se hubiese multiplicado, como si mis oídos hubiesen puesto un filtro anti llantos/anti-gritos y como si una enorme capacidad para disfrutar de las cosas simples se hubiese apoderado completamente de mí… Y simplemente dejé de esforzarme en querer ser alguien para simplemente ser, y la verdad es que me gusta mi propia forma, me gusta cantarle a mis niñas todo el tiempo, aunque sé que lo hago pésimo pero me da lo mismo porque ellas lo aman, reconozco que soy despistada y que nunca he sabido cuanto miden mis niñas ni cuanto pesan exactamente pero si sé cada una de sus canciones favoritas, o el color que dirán cuando uno les pregunte por cualquier color, que mi casa no es el templo del orden pero que me da lo mismo con tal de jugar aunque sea una hora con ellas, que las tengo mal acostumbradas de acostarme en un mini-colchón todas las noches para que nos durmamos las tres de la mano etc. Pero bueno con esas pequeñas cosas soy feliz, aunque también reconozco que me canso, que hay días que me gustaría dormir hasta las 11:00 y que sufro cuando despiertan a las 7:00, que necesito ayuda para hacer todas las cosas que tengo que hacer ya que las horas del día no son suficientes y que a veces también necesito un recreo, si para que estamos con cosas, la vida tampoco es un cuento, y de una Madre Imperfecta que más se puede esperar?

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Regalo de Cumpleaños

>> miércoles, 27 de abril de 2011

Se terminó la primera patita del cumple de mis Princesas, ayer fue formalmente su cumpleaños y lo celebramos con la familia (abuelos, tios y padrinos).
Es primera vez que ellas entienden que están de cumpleaños y realmente lo disfrutaron al máximo.

Para este año se me ocurrió prepararles un regalo especial, algo que fuera fabricado por mí y pensado solamente para ellas y de repente “Un juego de memorice Familiar”. Me dediqué a juntar fotos de las personas más significativas para mis niñas y con goma Eva, papel entretenido, tijeras y la gran ayuda de mi marido resultó un lindo juego de parejas. 

Las niñas habían pedido de regalo un coche con un bebé, que estaban envueltos en unos tremendos paquetes, así que mucha esperanza no tenía que le prestaran atención cuando se los pasara, peeeeeeeero me equivoqué, las niñas quedaron sorprendidas y estuvieron mucho rato buscando parejas, por lo que puedo decir que el objetivo se cumplió.


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Feliz Cumpleaños Nº3

>> martes, 26 de abril de 2011


Hace exactamente 3 años mis princesitas llegaron a este mundo, hace exactamente 3 años supe lo que era AMAR incondicionalmente sin esperar nada a cambio, hace exactamente 3 años la palabra Madre tuvo un nuevo significado, hace exactamente 3 años que somos una familia…
Gracias Princesitas por llenar nuestras vidas de color…


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Hace casi 3 años...

>> jueves, 21 de abril de 2011

 
Faltan 5 días para celebrar que hace tres años nos volvimos formalmente una familia, y no puedo evitar recordar con nostalgia la primera vez vi a mis princesas, la primera vez que las toqué, la primera vez que las tuve en mis brazos… 

La primera vez que pude tomar a mis princesas en brazos fue un momento mágico con el que había soñado las 35 semanas que duró mi embarazo. Ocurrió al día siguiente de su nacimiento, ellas aún estaban en la incubadora, la enfermera nos dijo que estaban listas para que les diera de mamar, mi sorpresa fue tremenda, las veía tan pequeñas, tan extremadamente delicadas que no pensé que ese momento llegaría tan rápido y así mientras por mi cabeza pasaban mil cosas sin darme cuenta me estaba pasando a Noelia. La tomé con mucho cuidado para que no se me fuera a caer, era como tener un pequeño muñeco en los brazos. No sabía cómo darle de mamar, pero la naturaleza es tan sabía que mi princesa apenas sintió mi calor comenzó a buscar donde comer con sus ojitos cerrados, guiándose solo por el olor, se colgó de mi cuerpo por unos minutos hasta que quedó exhausta y dormida. Luego vino el turno de Leticia, era aún más pequeña pero también al sentirme mágicamente comenzó a buscar, como si estuviera descubriéndome, explorándome... lloré de emoción.

Los días siguieron pasando y la evolución de mis princesas comenzó a hacerse notar. Dejaron la incubadora al segundo día de nacidas. Al igual que los  días anteriores entramos directo a su incubadora y casi nos da un ataque al ver que no estaban ahí, la enfermera con una sonrisa nos dice que fueron trasladadas, fue maravilloso verlas en unas mini cunas durmiendo plácidamente, prácticamente vestidas. Luego de darles de mamar, con mi marido estábamos durante horas mirándolas, como suspendidos en otra dimensión, nos quedábamos los cuatro en silencio, solo sintiéndonos, esperando que un doctor hablara con nosotros y nos dijeran que las podíamos llevar a la casa, así pasaban las eternas horas hasta que volvía a llegar un nuevo día… 

Al recordar cada uno de estos momentos, cierro los ojos y es como si volviera a estar en ese lugar, me parece que aun puedo sentir el calorcito de la Neo y ese olor a jabón que pasaba toda la sala, ese miedo de hacer algo mal y esas ganas de querer hacer todo no bien, sino que perfecto… Cuanto hemos crecido TODOS en estos 3 años y al mirar atrás no puedo evitar volver a emocionarme como el primer día…

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La casa de la Abita Mary

>> martes, 19 de abril de 2011

La primera vez que mis princesas se quedaron a dormir fuera de la casa, tenían un poquito más de 1 año, mi mamá me pidió que se las fuéramos a dejar al depto. Para poder estar un fin de semana con ellas y así de paso, nosotros pudiésemos descansar, fue una experiencia muy extraña, ella las recibió feliz y literalmente apenas llegamos nos echó. 
Nos fuimos medios con cargo de conciencia y a la vez contentos, sin saber qué haríamos con tantas horas libres, el día de pronto se nos había vuelto inmenso, medios desorientados llamamos a un amigo y nos fuimos a su depto. Estuvimos toda la tarde hablando de las niñas, pobre de él que tuvo la paciencia de escucharnos jajajaja. Luego de esa vez se volvieron a quedar unas 3 veces hasta que una noche durmieron mal y lloraron llamándome, las fuimos a buscar y nunca más se quedaron a alojar fuera de la casa.

A mi mamá siempre le han gustado los niños, cuando éramos chicos, mis primos se iban a nuestra casa todos los veranos a pasar las vacaciones, todas las tardes jugábamos a saltar la cuerda, a la escondida, a las guerritas de agua y cuando llegaba la hora de dormir tiraban colchones en el living y dormíamos todos los chicos en el suelo, lo pasábamos increíble! 

Luego de fallecer mi abuela mi mamá nos volvió a pedir a las niñas por un fin de semana, de un sábado para un domingo con el compromiso de que si lloraban ella nos llamaría para que las fuéramos a buscar. Para la sorpresa de todos, las niñas no lloraron NADA, es más cuando las fuimos a buscar no se querían ir! Y al sábado siguiente, luego de la siesta lo primero que nos dijeron era que querían ir a dormir a la casa de la Abita Mary.

Sé que lo pasan bien o mejor dicho súper bien!, me alegra que mis princesas estén disfrutando de sus abuelos y me alegra más que mis papás disfruten a sus nietas, pensé que por vivir un poco alejados no sucedería lo que sin forzar sucedió. Por nuestro lado, cuando no están las niñas todo es una mezcla de sensaciones, podemos salir, compartir con otras personas, tener nuestro tiempo, pero por otro lado, miramos la casa y todo se ve tan grande, tan vacío… se extrañan tanto los gritos, las risas, incluso los llantos, no puedo evitar llamarlas 5.434 veces hasta que mi mamá me cuenta que ya están durmiendo, últimamente he tratado de controlarme porque soy bastante insistente y a mi mamá cómo que la pone nerviosa tanta llamada.

Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, sí parece ayer cuando eran unos puntos que apenas abrían los ojos y en cambio hoy la vida me muestra una nueva señal del crecimiento de mis hijas, están adquiriendo su propia independencia, cada día me sorprendo más con su poder de decisión, lentamente han comenzado a explorar fuera de su nido para ir a regalonear a los brazos de su Abita Mary y de su tata Kiko. 

Canción para el tata: “Tata Kiko dime tú”

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Confiando la vida de nuestros hijos

>> viernes, 15 de abril de 2011

Tenía pensado publicar otro Post hoy, pero luego de ver el reportaje de un canal de televisión sobre el maltrato en los jardines infantiles, siento que no puedo dejar de dar mi opinión.

Como he contado varias veces, mis niñas entraron al jardín a los 6 meses de vida y sí, fue una decisión nuestra, el jardín está ubicado en el mismo lugar donde trabajo y tengo la garantía de poder ir a la hora y en el momento que quiera, no es necesario avisar y jamás me han puesto algún problema por ir a ver a mis hijas.

Me gusta nuestro jardín, tengo claro que no es el más moderno, no es bilingüe, no tiene Yoga, ni todas esas cosas que tienen los Jardines “Top”. El nuestro es sencillo, pero tiene algo que particularmente me importa mucho: Una Enorme Calidad Humana. Puedo decir que desde que ingresamos la primera vez siempre he sentido ese “calorcito” y las niñas también me lo transmiten diariamente cuando hablan de sus tías y de sus compañeritos. Para mí es impagable poder trabajar tranquila sabiendo que están con tías que verdaderamente se preocupan tanto de los niños como de los papás. 

Lamentablemente luego de ver el video sobre el maltrato en un jardín infantil de una comuna de Santiago, vienen a mí una serie de cuestionamientos… y no puedo evitar sentir PÁNICO de vivir alguna situación así y no saber, siento mucha TRISTEZA por esos niños donde TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS sus derechos han sido violados! Y también siento mucha IMPOTENCIA por esos papás, que al igual que yo, confiamos diariamente la vida de nuestros hijos a “Profesionales” que supuestamente están preparadas para cuidar, enseñarles y proteger a niños de diferentes edades. 

Como mamá solo puedo decir que tenemos que estar muy atentos a toda señal que nos puedan dar nuestros hijos, tenemos que aprender a escuchar y atender con atención los mensajes que nuestros pequeños nos transmitan por muy cansados que estemos, tenemos que ser cercanos y ponernos siempre en el lugar de nuestros niños, y nunca olvidarnos que todos los niños tienen derechos y no podemos permitir que éstos sean pasados a llevar. 


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Primeras Impresiones

>> miércoles, 13 de abril de 2011


No sé si a todas las mamás múltiples les sucederá lo mismo, pero cuando recibí la noticia que tenía dos bebes dentro de mi ser, me costó muchísimo asimilarlo. 

Cuando salimos de la primera ecografía estábamos muy confundidos, yo seguía riendo/llorando al mismo tiempo y pensando en cómo lo íbamos a hacer para cuidar a dos pequeñas criaturas, tanto en los quehaceres diarios como en la parte económica. Sentía que el mundo se hacía cada vez más inmenso y nosotros nos volvíamos más y más pequeños, mi primera sensación fue: MIEDO. 

Me hubiese gustado tener una grabadora para haber conservado las primeras impresiones de las contadas personas que llamamos afuera de la consulta, para darles la noticia. Obviamente nadie nos creyó, a todos les tuvimos que repetir como 5 veces que esperábamos dos bebes y todos nos dijeron que era una broma demasiado fome jajajajajaja 

Después de aceptar que no había sido un sueño, tras de la confirmación de mi marido, sin darnos cuenta los días pasaron tan rápido que ya estábamos nuevamente instalados en la sala de espera, para la segunda ecografía. Debo confesar que siempre pensé que el doc. se había equivocado y que cuando hiciera esta segunda eco. lo confirmaría diciendo que era un solo bebé. Pero la equivocada era yo, ya que cuando empezaron a aparecer las imágenes en el monitor, pude ver claramente un enredo de pies y manos increíbles, el doctor comenzaba a examinar a una bebé, cuando de repente aparecía parte de la otra, sí, era algo muy gracioso. Esta ecografía fue mucho más tranquila, aparentemente llevábamos asimilado que esperábamos gemelos o mellizos (eso aún no estaba claro), pero por dentro estoy segura que mi marido tampoco lo creía. Al salir a la sala de espera, explotó nuestra reacción, nos abrazábamos y nos reíamos fuerte como si nos hubiésemos ganado un premio, los dos nos atropellábamos para hablar contándonos lo que cada uno había visto, solo para confirmar que el otro hubiese visto lo mismo, me pregunto que habrán pensado las personas que esperaban su turno, pero para nosotros en ese momento no había nadie más, solo estábamos mi marido y yo… fue increíble… 

Con la segunda ecografía cambiamos el switch, empezamos a empaparnos de información de lo que supuestamente nos tocaría vivir, el miedo se convirtió una tremenda ilusión y hasta soñé que en realidad eran tres niñas, cuando le conté al doc. Se mató de la risa y me dijo que no exagerara que eran dos nomás jajaja. Vimos todos los programas “vientre materno” del National Geographic, estrujamos internet informándonos sobre gemelos, de los riesgos, del embarazo, de los partos, de la crianza, del porque nos sucedió a nosotros, pregunta que nadie nos pudo responder, nuestro doc. dijo: “bueno, les tocó nomás” jajajaja. Y así pasaron los meses, hasta que ya instalados en la casa los cuatro juntos, las seguía mirando durante horas y seguía pensando que estaba soñando…

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El embarazo con humor

>> lunes, 11 de abril de 2011


Antes de saber que esperaba dos princesas me sentía PESIMO! Andaba mareada todo el día, y tenía muchisimas nauseas, algunas personas me dijeron exagerada y que todo lo que sentía era sugestión, pero cuando mi querido doc. Nos dio la noticia que nuestro embarazo era doble, de pasadita y sin decirle nada, pidió que no me dijeran exagerada que en verdad me sentía bastante mal y lo que más necesitaba era comprensión… aleluya! Por fin alguien se había puesto en mi lugar. Como por arte de magia al oír eso llegaron los vómitos puaj! Desde que me levantaba hasta que me acostaba estaban conmigo, no era menor tener que ir todas las mañanas al trabajo en el rico Transantiago y bajarme en una estación de metro pasada a cigarro para tomar el metro repleto de gente con los más diversos olores, llegaba a mi oficina en un estado deplorable. Pero la tortura era peor a la vuelta, me volvía a mi casa en micro, el colectivo era inaceptable para mi estómago, así que optaba por el camino más largo, antes de llegar a mi casa, me pasaba todos los días al supermercado a comprar una rica marraqueta fresquita la que comía con mucha margarina y queso, acompañada de un gran vaso de leche con chocolate, riiiico, ese fue mi primer antojo que duró los 3 meses iniciales. 

Después de la etapa de los malestares, vino la hinchazón, mis pies se volvieron literalmente unas patas de elefante y mi caminar se volvió similar al de un pato, era imposible caminar de otra manera y tenía 4 meses apenas! Recuerdo que un día comprando los regalos de navidad en una tienda, un vendedor insistía que fuera a urgencias, sin entender, le expliqué que estaba embarazada, no enferma y me dice si lo sé, pero creo que se fracturó los pies y no se ha dado cuenta jajajajaja. Afortunadamente era verano y podía andar con chalas, que ni pensar en sacármelas, ya que cuando lo hice, los pies se hincharon más aún y no pude volver a ponérmelas, casi me tuve que ir a la casa sin zapatos.
Como siempre he sido relativamente delgada, el cambio fue muy notorio, subí 20 kilos, que por supuesto todos decían que no se me notaban, incluso me lo creí, pero cuando intenté ponerme un pantalón que me llegó hasta la rodilla me dio un ataque, me sentí la mujer más enorme del planeta. Estaba tan pero tan gorda, que mi marido ayudaba para que pudiera cambiar de posición en la cama y hasta me pintaba las uñas de los pies… fueron 3 meses en reposo donde apenas me sentaba y prácticamente no podía caminar.

En ese tiempo no teníamos auto, así que durante la espera compramos uno y mi marido hizo el curso de manejar. La primera vez que me subí fue cuando nos dieron el notición que nacerían las niñas, al volver a la casa mi marido volaba por las calles, casi si hubiese sido piloto de fórmula uno y como si hubiera manejado toda la vida jajajaja. Que iba a saber yo que las contracciones estaban seguidas si todos me decían exagerada y tampoco quería que nacieran tan pronto así que aguantaba digna y silenciosamente, casi nos caímos de la silla cuando el doc. luego de examinarme, muy sorprendido nos explicó que si hubieran estado de cabeza se hubiesen salido en la casa… bueno por ese pequeño detalle tuve que hospitalizarme casi de urgencias, siii, mis niñas ya querían conocer el mundo. 

A pesar que fue un embarazo durísimo, fue maravilloso y guardo los mejores recuerdos de la dulce espera de mis princesitas, que hoy quise contar con un poquito de humor….

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Señales

>> viernes, 8 de abril de 2011

Estoy leyendo el tercer libro de Amanda Céspedes “El Estrés En Niños Y Adolescentes”, y pienso lo importante que es aprender a notar las pequeñas y a veces imperceptibles señales que nos envían los niños cuando algo no anda bien. No deja de darme vueltas el tema del chupete, tal vez si hubiese prestado más atención no hubiéramos llegado a los niveles alarmantes de perdida de pelo que tuvo Noelia… 

Desde que mis princesas llegaron a la casa el chupete siempre estuvo presente, al principio teníamos solo 2 por lo que cuando se nos perdía uno, todos lo buscábamos como si fuera un tesoro. Llegamos a tener un frasco lleno, de todos los colores y modelos, al final daba lo mismo si se perdía uno, total repuestos teníamos por montones.
Nunca me di cuenta cuándo ese pequeño objeto que supuestamente relaja a los niños, pasó a ser el enemigo de mi hija, colapsándola de tal manera que provocaba que atentara contra ella misma. En solo cuestión de meses, Noelia se sacó el pelo de la mitad de su cabeza. 

Ahora que ha pasado el tiempo y miro hacia atrás, puedo ver señales que nunca logré captar, y siento que ella me pedía todo el tiempo que le quitara el chupete, que era como un vicio que quería dejar, pero que no tenía la valentía para hacerlo, claro, estamos hablando de una guagua a la que los propios papás le fomentaban su adicción. 

Con el paso del tiempo Noelia rompió todos los chupetes, apenas comprábamos uno, ella lo rompía enterrándoles los dientes, pero nosotros seguíamos comprando más y más, primer error. 

Cuando se sacaba el pelo, estoy completamente segura que sabía que no estaba bien porque lo escondía, apretaba su mano donde tenía el mechón y la llevaba así hasta que lográbamos abrírsela y botarle el pelo. Segundo y grave error. 

Reconozco que mi actitud fue pésima, yo sentía que lo habíamos pasado tan mal entre tanta enfermedad, que quería consentirla para que no sufriera más, y quitarle el chupete era causarle un dolor innecesario (ahora veo cuan equivocada estaba) así que cuando pasaba esta situación yo le explicaba con mil besos que eso no se hacía, que a mí me daba pena que ella se hiciera daño y lloraba de mentira o a veces no le decía nada y le cambiaba el tema jugando con otra cosa, o haciéndole cosquillas para que se olvidara. 
El papá en cambio reaccionaba mal, ver los mechones de pelo en el suelo o en su mano lo estresaba mucho, le hablaba serio y enojado diciéndole que eso no se hacía. Noelia captó enseguida que el papá colapsaba con ese tema, entonces, cuando se sentía amenazada, se llevaba la mano al pelo en señal de desafío, y como mis princesas se copian todo, Leticia tomó la misma actitud. 

Todo cambió cuando el papá tomó la decisión de llevarse el chupete, reconozco que no estaba de acuerdo pero no lo iba a desautorizar, así que con el dolor de mi corazón asumí, llevándome la gran sorpresa que Noelia no lloró, creo que si hubiese hablado en ese momento, hasta nos hubiera dado las gracias. Leticia en cambio gritó y pataleó como una loca por varios días, supongo que es lo normal que les pasa a los niños. 

Han pasado varios meses desde que el chupete dejó de ser un problema, Noelia nunca más se sacó el pelo, aunque tiene muy poquito, su cabeza se ve normal. Por mi parte, cada día trabajo y me esfuerzo por ser una mejor mamá, sé que no soy perfecta y no quiero serlo, pero sí quiero aprender a estar atenta a todas las señales que me puedan enviar mis princesas, sea para bien o para mal, aplicando toda la educación emocional que existe en mí, para evitar que situaciones como estas nos vuelvan a ocurrir.

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Nuestra vida de Pareja con Nuestras Princesas

>> miércoles, 6 de abril de 2011

 Antes de ser padres nuestra vida era muy movida, siempre nos ha gustado salir y compartir con gente, somos súper sociables así que tenemos muchos amigos por lo que nunca nos faltan panoramas, juntas en casas, asados, cumpleaños etc. Pero cuando nacieron nuestras hijas el cambio fue tan radical que así como nos llenamos de felicidad como pareja trajo una crisis enorme… 

Los primeros meses fueron muy demandantes y sí, reconozco que me centré sólo en mis hijas, simplemente dejé de salir, dejé de rodearme de otras personas y creo que alejé hasta a mi amado marido quien me preguntaba dónde estaba la mujer entretenida de la que se enamoró. 
Luego de 6 meses de preocuparme únicamente de mis niñas estaba estresada y deprimida, no porque no las amara o no quisiera estar con ellas, sino porque necesitaba un poco de espacio para mi sola. Fue una de las razones por la que decidimos que volvería a trabajar ya que ni siquiera me arreglaba, andaba mal genio, y el tiempo tampoco me alcanzaba para todo lo que tenía que hacer con las niñas. 
Cuando volví al trabajo, mi rutina se centró del trabajo al jardín y a la casa y de la casa al jardín y al trabajo. Sí, claramente fue un respiro, pero en las noches las niñas dormían pésimo (una noche conté que me levanté 16 veces a verlas), así que yo seguía igual de cansada y de mal humor, obviamente seguía sin ganas de salir aunque mi marido me insistía que lo hiciéramos, yo prefería quedarme en la casa. 
Además vino un mal periodo de salud con las niñas, conocimos las hospitalizaciones y las horribles convulsiones que hicieron que me volviera aún más hermética con mis princesas, y claro se juntó y se juntó hasta que colapsé o más bien dicho colapsamos todos en realidad. 

Hoy a sus casi 3 años el panorama ha cambiado muchísimo, tenemos un mejor dormir por lo que estamos más descansados, hay un mejor ánimo y una mejor actitud frente a todo, hemos aprendido a afrontar las situaciones difíciles sobre todo de salud que era lo me colapsaba con mayor tranquilidad, y con mi marido nos hemos vuelto a juntar en nuestro camino no solo de padres sino también de pareja, tema no menor verdad?. 
Todo esto ha dado como resultado una rica vida familiar, donde las pocas horas que estamos juntos jugamos, conversamos, cenamos los cuatro, la hora de dormir es tranquila etc. Y como pareja ha vuelto a parecer esa comunicación rica y cómplice donde uno se habla y no se ladra, han vuelto las salidas como matrimonio (no de familia) donde somos los dos y no los cuatro, aunque es inevitable dedicar gran parte de la citas a hablar de nuestras princesas. 
Han vuelto nuestros sueños que habíamos dejado de lado olvidados en un baúl en algún lugar del corazón. Hoy nuestros proyectos han vuelto a cobrar vida y están más latentes que nunca, estirándose hasta que seamos viejitos, esperando el momento para volverse realidad.

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Mi mamá es mía!!!

>> lunes, 4 de abril de 2011


Desde que supe que llevaba vida dentro de mí, me imaginé con mi bebé en brazos. Me imaginaba acostada viendo TV con mi hijo o hija en mi pecho, vegetando por muchas muchas horas como una mamá canguro con su marsupial, claro yo sólo pensaba en un bebé por lo que cuando supe que eran dos el panorama cambió radicalmente. 

Siempre me he esmerado en no hacer diferencias con los afectos, cuando estaban recién nacidas anotaba en un cuaderno quién tomaba pecho primero para que en la segunda vuelta le tocara a la otra, así también cuando las mudaba y en el baño. No sé si habrán sido las hormonas pero muchas veces me sentí culpable de no poder dedicarle mi tiempo 100% a una bebé así que cuando estábamos las 3 solas evitaba tomarlas, si no eran las dos juntas entonces prefería no hacerlo. 

Hoy sigo con mi filosofía de la igualdad, todas las noches instalo un mini-colchón al medio de sus camas y nos dormimos de la mano las 3, para donde voy ando con mis dos princesas, y si compro algo siempre es una cosa para cada una. Tengo tan asumida mi vida doble que una vez una amiga me pidió unos calcetines para su hijo y le pasé dos pares jajaja. Pero supongo que porque están más grandes, me exigen un tiempo para cada una por separado, ya sea en brazos, en su cama, en la mesa etc. Leticia me llama todas las madrugadas para que me vaya a dormir con ella y así ellas se las ingenian para tener un tiempito donde no me compartan, diciendo: “la mamá es mía!!!” 

No sé si estará bien lo que hice pero luego de explicarles por N-enésima vez que yo era de las dos sin tener muchos resultados, nos pusimos a conversar y les dije que tenía 2 piernas para que en una se subiera Leticia y en otra Noelia, que tenía 2 brazos uno para abrazar a Noelia y otro para abrazar a Leticia etc. Las niñas estaban asombradas mirándome y me preguntaron por qué una sola boca (sabía que llegarían a eso jajaja) entonces les dije que mi boca era tan grande como para darles besos a las dos juntas! Y con eso quedaron absolutamente felices! (Aunque en la noche Leticia me volvió a pedir que me metiera en la cama con ella)

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A mi Leticia

>> viernes, 1 de abril de 2011


Es la niña de las mil caras, la que se roba la película, la que saluda a todo el mundo como si fuera una artista y a la que le encanta hacer reír a la gente, así es nuestra Leticia, toda una payasa. 
Tiene una personalidad muy entretenida, a pesar de ser la que nació segunda es mucho más independiente que su hermana, fue la primera en caminar y en hablar, la mayoría de las travesuras salen de su cabecita loca por lo que tenemos que estar pendientes de dónde anda porque cuando están las dos juntas en silencio es señal de peligro. 

Con Leticia supe lo que realmente significaba sufrir por un hijo, habíamos tenido el “incidente del calientacamas” que afortunadamente fue un susto que sólo duró unas horas, pero al año 2 meses mi niña se contagió con el virus sincisial, lo que la tuvo conectada por casi 11 días a un respirador mecánico y a minutos de ser intubada, sentí literalmente que moría de dolor al verla dormida y llena de cables en una cama tan grande, pero creo que sufrí aún más cuando se fue de alta (yo me quedé con Noelia hospitalizada)y al llegar a la casa estaba tan enojada conmigo que no quería ni siquiera que la tocara como haciéndome sentir culpable de haberla dejado en una clínica y después “abandonada” en la casa. 

Su carácter es explosivo, si no le gusta algo bota todo lo que está en su camino y la gorda siempre sufre por las consecuencias de sus enojos por lo que se ha ganado varios castigos, su insulto preferido es PEA! (fea), es la vieja de las bolsas, ama las carteras, los jeans y las zapatillas, vive cambiándose el nombre algunos días es Leonor, otros días Gaby, Noelia y el que más me gusta: Letita. 
Le encanta que durmamos juntas, por lo que me llama casi todas las madrugadas para que me meta a su cama, se cuelga de mi cuello y me dice ahora si mamá! Con eso me mata… 
Le encanta la música, su tema preferido por estos días es “papamaco” de Pitbull, canción que nos obliga a cantar y a bailar mientras vamos en el auto, siii!!!... ella desborda alegría. 

Mi princesa Leticia es una vieja chica, coqueta, divertida, escandalosa toda una actriz a sus cortos casi 3 años. Sigue así malula que contigo no se pasan penas… ya sabes que te amo con mi vida

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